lunes, 24 de enero de 2022

EL FORN DE SANTA ISABEL EN NULES AL CARRER DE LA SOLEDAT

 Nules. Horno de Santa Isabel.



Nuestra vecina Amparo Salafranca guarda la memoria de la tradición del Horno de Santa Isabel, conocido popularmente como el “Forn de Salafranca”.

La familia Salfranca se trasladó de La Vall d’Uixó a Nules ante las perspectivas de crecimiento que Nules ofrecía a principios del siglo XX. Alquilaron un horno situado en la calle Mayor número 20 que comenzó a formar parte del comercio local con éxito. Hermelando Salafranca Jover y su esposa Amparo Aznar Valls ya eran una familia más de Nules. A mediados de los años 20 los propietarios del Horno que explotaban les anunciaron una subida del alquiler que hacía inviable su continuidad. La familia se planteó volver a La Vall, pero en ese momento intervino la familia Iturriaga, vinculada a los Salafranca y les hizo saber que construirían un horno para que ellos lo pudieran regentar por lo que decidieron seguir en Nules. En 1927 el Horno de Santa Isabel abrió sus puertas en la calle Soledad número 9.



Los hijos del matrimonio Salafranca Aznar, continuaron en el oficio. Hermelando Salafranca Aznar estuvo en intendencia del ejército durante la guerra civil, destino lógico para un panadero. El propio horno vivió las vicisitudes revolucionarias, siendo eliminada la palabra SANTA de la capilla del retablo cerámico de la fachada. Otro hermano José, Hermelando  falleció joven, aparece en la fotografía, junto al padre de Amparo, Francisco Salafranca en su quehacer diario en el horno, ya en la posguerra.




Esta fotografía del despacho de pan retrata una escena diaria tradicional de Nules. En ella aparece Teresa Salafranca junto con la joven que trabajaba para la familia en el despacho diario de pan.





En la fotografía familiar de la calle Soledad frente al horno vemos a todos los hermanos Salafranca  y al matrimonio Salafranca Aznar.


Amparo Salafranca recuerda que en el horno, además del pan diario, triunfaban las rosquilletas, las ensaimadas, los panquemaos y en Pascua las monas. También recuerda que en las tardes de toros en la plaza, cesta en mano, vendían rosquilletas en la plaza y recuerda que el padre de Valentín “el de la farmacia” vendía uva.  Otra de las costumbres al llegar el verano, era trasladarse en bicicleta hasta la playa por las tardes y vendían “coques, ensaimaes i les rosquilletes” era a finales de los 50 principios de los 60.

Para finalizar, recuerda que tuvieron puesto en el mercado en la parte interior, en la entrada a la izquierda, bajo el reloj.

Costumbres que forman parte de la historia diaria de varias generaciones, vivencias de muchos nulenses.

El retablo y la capilla fue salvado gracias a los actuales propietarios que lo cedieron al ayuntamiento y está pendiente su nueva ubicación. 

jueves, 20 de enero de 2022

Arquitecto Luis Costa Serrano

 

LA HUELLA ARQUITECTÓNICA DE LUIS COSTA EN NULES.

Modernismo tardío en la arquitectura de Nules

Hermanos Costa de los que Luis era el mayor.
 

Natural de Valencia, su familia provenía del imperio Austro-Húngaro al igual que la de los Krause, Goerlich, Nittel o Bitterlich que vinieron a La Vilavella en el XIX a tomar las aguas y fueron los pioneros en Nules de las transformaciones del secano en grandes plantaciones naranjeras. Los Kosta, apellido de Bohemia, castellanizaron su apellido Kosta por Costa, apareciendo en los padrones de rústica de Nules a finales del XIX como propietarios naranjeros. Su vinculación con Nules, hizo que al finalizar sus estudios de arquitectura en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona, optase a la plaza de arquitecto municipal de Nules, plaza convocada debido al crecimiento económico de la población que llevaba pareja la expansión urbana y de la construcción que conllevaría nuevos servicios públicos.

 

Obtuvo la plaza y  fue nombrado arquitecto municipal de Nules en agosto de 1925 y ejerció el cargo durante la dictadura de Primo de Rivera, reinando Alfonso XIII, siguiendo durante la II República, durante la cual vio la luz su proyecto fundamental en Nules: el Mercado de “Abastos” como se denominó entonces, y al finalizar la guerra, con la dictadura, recuperó su plaza al igual que su compañero y amigo, el Secretario del Ayuntamiento D. Enrique Prades y fue arquitecto municipal hasta que las competencias de urbanismo fueron asumidas por la comarcal de Regiones Devastadas en 1942.





 

Su huella quedó impresa en los edificios que proyectó como el ya citado Mercado Municipal pero, su actividad como arquitecto de Nules fue más allá con proyectos como el desvío de la acequia mayor, el matadero, reforma y modernización del ayuntamiento actual, reforma y creación de cuadras y cocheras del cuartel viejo de la Guardia Civil (junto al actual edificio de la Música), el cementerio municipal actual y algunos proyectos menores más. Proyectó el crecimiento urbano como antecedente del urbanismo definitivo que diseñó Regiones Devastadas.

 



Durante la contienda  proyectó los 7 refugios antiaéreos ubicados en plaza de la República (actual Plaça Major) debajo de la iglesia que por aquel entonces era utilizada como garaje pues se quemó y se robó todo lo que contenía en 1936, entre la calle de San Pascual y la calle de Santa Teresa frente a la calle Martires de Jaca (carrer Ample), en la Plaza del convento, entre la calle Azaña (avinguda Constitució) y la calle Faustino Valentín (carrer la mar i Padre Tomás Lucas), en la calle Faustino Valentín un segundo frente a la calle Isaac Peral ( Frente a Azucena o Buenavista), en la calle 1º de Mayo ( avinguda sant Bertomeu i santa Bárbara) frente a las calles Cervantes uno y Santa Natalia el otro.

Apunta el cronista de La Vilavella Joan Antoni Vicent Cavaller, que Luis Costa también fue arquitecto municipal de la vecina localidad y que  el proyecto de la actual ermita de San Sebastián y el desaparecido matadero, fueron proyectos firmados por este arquitecto. 

 

En Valencia, proyectó el refugio contra bombardeos del colegio Balmes para 4.000 niños. Tras la guerra proyectos importantes de vivienda social de la Caja de Ahorros de Valencia, llevan su firma junto a la del arquitecto Javier Goerlich (arquitecto mayor del ayuntamiento de Valencia), vinculado también a Nules, ya que su familia de igual procedencia que la de los Costa, ostentó la propiedad de la casa que hoy ocupa la Seguridad Social en nuestra localidad.

 


Tras sufrir depuración por el franquismo para continuar con su labor, realizó informes para la primera corporación tras la guerra sobre la situación de destrucción en Nules. En 1942 proyectó el nuevo cauce de la acequia Mayor que pasaba junto a la calle Colón trasladándola cerca de la estación a su trazado actual.  Llevó a término numerosos proyectos particulares alargándose esta labor hasta los años 70, entre otros destaca la reforma de la casa de la familia Prades frente a la Inmaculada en la avenida Constitución.





Una mirada particular y peculiar del paisaje e historia de Nules

 

LOS MURALES DE RAMÓN CATALÁN EN NULES.

                   Una mirada particular  y peculiar de Nules

A finales de los 80, el patrimonio artístico de Nules se vio incrementado de forma inesperada al hilo de los grandes proyectos museísticos que veían la luz al final de un largo camino. Ese impulso municipal de oferta cultural con nuevos museos, tuvo su respuesta por parte de la sociedad nulense con dos importantes incorporaciones patrimoniales que llegaron de la mano de unos de los grandes muralistas valencianos de finales del siglo XX: Ramón Catalán Tomás (1922-2006) 

Una vida dedicada al arte del mural

Desde su primera pintura mural en la capilla del colegio de la Consolación en Castellón a la temprana edad de 16 años, mostró su gran capacidad para resolverá amplias composiciones al fresco. En 1973, tras una intensa carrera como muralista, culminó su mejor obra con el mural de la escalinata del casino antiguo compuesto de escenas de la mitología castellonense. 

En Nules

Pero sin duda, a finales de los 80 y en Nules, escribió una de sus mejores páginas artísticas. Primero fue Mosén José Burgos que en su afán de mejorar el templo quiso impulsar un lugar emblemático en la memoria de los vecinos, la capilla del Sagrario, que de igual modo que el altar mayor, no representaba las devociones del pueblo y en este caso, la amplia implantación de la Adoración Nocturna, pues el local estaba totalmente “desangelado” desde su inauguración en 1964. Mosén Burgos encargó al famoso muralista la creación de la atmosfera necesaria para la oración que el maestro Catalán resolvió con 3 grandes murales y 4 menores a modo de lienzos. 



El gran mural frontal representa la cena de Emaús a la que incorpora un ángel que ofrece el Santo Cáliz de Valencia. A la derecha resolvió con una procesión de "Barraquetes" entendida hace cientos de años. A la izquierda, nuestra vista contempla al abrir la puerta el tercero de ellos en el que el Ángel Custodio protege a la Villa y campos de Nules. Los cuatro menores representan la curación del ciego de Jericó al paso de Jesús, a Zaqueo bajando de la higuera para que Jesús se hospede en su casa, a Jesús en casa de sus amigos Lázaro, Marta y María y por último a Jesús bendiciendo a la infancia.



Mural del Sagrario.

Pero al ver la grandeza de estos murales en su inauguración en 1988, la Caja Rural San José retomó su viejo proyecto de murales de 1969 que encargó al propio Catalán. Don Ramón se puso a trabajar y como resultado, la grandeza del salón social de la “Caixa”, tiene el magnífico aspecto que hoy presenta, tras su necesaria restauración en 2006, pues ya no se fuma en su interior.


R. Catalán  durante sus trabajos en la Caixa Rural

Resolvió los espacios facilitados con los mejores momentos históricos de la población. En el primero de ellos representó la grandeza de Roma y su presencia en Nules bajo el título de “Noulas” y enlazando nuestro Benicató con los orígenes romanos de nuestra civilización. El segundo mural representa la fundación del Nules moderno bajo el nombre de “Carta Puebla de la Villa de Nules” representando la conquista del castillo de Nules por G. de Montcada y Jaume I, acontecimiento presidido por nuestra más antigua imagen de Santa María y culminada por las armas de los Centelles en 1305. En el tercer mural, destacan los frutos del campo y la villa de Nules, destacando el edificio de “la Caixa” y su escudo como factor de desarrollo en el siglo pasado.



Sin duda, los dos conjuntos suponen un orgullo para Nules y son por si mismos, motivo para visitar nuestra población, recalcando la importancia que la sociedad juega a la hora de crear recursos patrimoniales que a su vez lo son turísticos.




Mural del salón social de la Caixa


Homenaje a toda una carrera. 1997




EL FORN DE SANTA ISABEL EN NULES AL CARRER DE LA SOLEDAT

 Nules. Horno de Santa Isabel. Nuestra vecina Amparo Salafranca guarda la memoria de la tradición del Horno de Santa Isabel, conocido popula...