LOS MURALES DE
RAMÓN CATALÁN EN NULES.
Una mirada particular y peculiar de Nules
A finales de los 80, el patrimonio artístico de Nules se vio incrementado de forma inesperada al hilo de los grandes proyectos museísticos que veían la luz al final de un largo camino. Ese impulso municipal de oferta cultural con nuevos museos, tuvo su respuesta por parte de la sociedad nulense con dos importantes incorporaciones patrimoniales que llegaron de la mano de unos de los grandes muralistas valencianos de finales del siglo XX: Ramón Catalán Tomás (1922-2006)
Una vida dedicada al arte del mural
Desde su primera pintura mural en la capilla del colegio de la Consolación en Castellón a la temprana edad de 16 años, mostró su gran capacidad para resolverá amplias composiciones al fresco. En 1973, tras una intensa carrera como muralista, culminó su mejor obra con el mural de la escalinata del casino antiguo compuesto de escenas de la mitología castellonense.
En Nules
Pero
sin duda, a finales de los 80 y en Nules, escribió una de sus mejores páginas
artísticas. Primero fue Mosén José Burgos que en su afán de mejorar el templo
quiso impulsar un lugar emblemático en la memoria de los vecinos, la capilla del
Sagrario, que de igual modo que el altar mayor, no representaba las devociones
del pueblo y en este caso, la amplia implantación de la Adoración Nocturna,
pues el local estaba totalmente “desangelado” desde su inauguración en 1964.
Mosén Burgos encargó al famoso muralista la creación de la atmosfera necesaria
para la oración que el maestro Catalán resolvió con 3 grandes murales y 4
menores a modo de lienzos.
El
gran mural frontal representa la cena de Emaús a la que incorpora un ángel que
ofrece el Santo Cáliz de Valencia. A la derecha resolvió con una procesión de "Barraquetes" entendida hace cientos de años. A la izquierda, nuestra vista
contempla al abrir la puerta el tercero de ellos en el que el Ángel Custodio
protege a la Villa y campos de Nules. Los cuatro menores representan la
curación del ciego de Jericó al paso de Jesús, a Zaqueo bajando de la higuera
para que Jesús se hospede en su casa, a Jesús en casa de sus amigos Lázaro,
Marta y María y por último a Jesús bendiciendo a la infancia.
Mural del Sagrario.
Pero
al ver la grandeza de estos murales en su inauguración en 1988, la Caja Rural
San José retomó su viejo proyecto de murales de 1969 que encargó al propio
Catalán. Don Ramón se puso a trabajar y como resultado, la grandeza del salón
social de la “Caixa”, tiene el magnífico aspecto que hoy presenta, tras su
necesaria restauración en 2006, pues ya no se fuma en su interior.
R. Catalán durante sus trabajos en la Caixa Rural
Resolvió
los espacios facilitados con los mejores momentos históricos de la población.
En el primero de ellos representó la grandeza de Roma y su presencia en Nules
bajo el título de “Noulas” y enlazando nuestro Benicató con los orígenes
romanos de nuestra civilización. El segundo mural representa la fundación del
Nules moderno bajo el nombre de “Carta Puebla de la Villa de Nules”
representando la conquista del castillo de Nules por G. de Montcada y Jaume I,
acontecimiento presidido por nuestra más antigua imagen de Santa María y
culminada por las armas de los Centelles en 1305. En el tercer mural, destacan los frutos del campo y la villa de Nules, destacando el edificio de “la Caixa”
y su escudo como factor de desarrollo en el siglo pasado.
Sin
duda, los dos conjuntos suponen un orgullo para Nules y son por si mismos,
motivo para visitar nuestra población, recalcando la importancia que la sociedad
juega a la hora de crear recursos patrimoniales que a su vez lo son turísticos.
Mural del salón social de la Caixa

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